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POESIAS
que seràn leìdas en el encuentro de Palabra en el mundo, en berlin, Alemania, el 5 de cotubre de 2008
Charlotte Grasnick (Alemania) Catedral berlinesa I
En el interior frío del vientre de la catedral retumban todavía los taladros - tan terrenal no volverá a ser nunca más aquí. En uniformes azules y con cascos amarillos los hombres, en su propia realidad erigen el sueño: el adiós definitivo a la guerra, limpian a los ángeles lo calcinado de sus cabellos y el polvo de las alas.
II
Cada nueva piedra es legible, las viejas piedras son oscuras.
¿Qué es lo que hemos sobrevivido, que tan difícilmente nos impresionamos?
Una barandilla de hierro que dejó el tiempo- grada a grada nos lleva hacia arriba: un paso incierto, un paso de esperanza.
Autoretrato de frente y de perfil
Dos yoes hacen dos sombras dos yoes son dos sueños los ojos dos espejos van empañándose de la respiración del tiempo.
Yo me miro un monólogo silencioso dibujo mi oreja olvidándo que tengo ojos y en la garganta un cantar, el sonido dura en mi sangre circulan como prisioneros dos cuadros dos sombras dos sueños.
(Traducción del alemán al castellano: José Pablo Quevedo)
Ulrich Grasnick (Alemania) Aus dem Buch „Verteidigung des Lichtes“ * ( „Ankunft der Zugvögel“) Del libro “Defensa de la luz “ Llegada de los aves migratorias, Fragmantos
Neruda
Ese puente de color, arco iris, pasión de tu poesía, y una lengua que tomó la fuerza del indomable fuego.
También un iceberg cuya quilla oculta cortó las más profundas aguas
Tus barcos rojos que como soles salen en el horizonte, cargados con la fresca sazón del lenguaje, veleros que no conoce la melancolía del viento en calma.
Nada fue en vano, ninguna línea, ninguna furia, ningún luto –
Siempre nos has asombrado, incluso en las tensas cuerdas de la luz nos tocabas la guitarra.
V
Registro domiciliario en casa de un muerto
Ellos han demolido tu casa, han hecho todo para demostrar, que un muerto no opone resistencia. ofrecer resistencia.
Se han embriagado de tu indefensa – como ratas agreden en los barrios pobres a un niño durmiendo, así han llegado.
En esa mañana no tardó el sol en su llegada. Iluminó cuidadosamente todos los crímenes cometidos ante tu rostro pálido, iluminó precisamente los rostros de los asesinos, para que no olvidemos sus nombres, tampoco las fotos rotas en tu cuarto, los armarios destrozados, la cama acuchillada.
Que guardemos tus palabras en nuestro interior como arma brillante de la esperanza – que distingamos el abismo entre la luz y el dolor, por eso vino el sol esa mañana.
La guitarra Homenaje a Víctor Jara
Igual como un caracol roto en la orilla, fragmento de sonido y brillo en septiembre bajo los cardos del recuerdo –
Un cántaro lleno de la oscuridad del silencio definitivo –
Esa guitarra una muralla de orgullo y canto, construido contra el sufrimiento, contra la soledad, contra el olvido.
Esa guitarra que nadie más sabe tocar sin que toque la cuerda del dolor.
(Traducción del alemán al castellano José Pablo Quevedo)
Juergen Polinski (Alemania) El gringo
Al frente de la casa de Velásquez el parque, el banco, sombras Santiago de Cuba, noviembre, 30 grados demasiado frío para algunos cubanos
Para el perro no, él jadea extendido, tranquilo, casi al medio del camino las puntas de sus costillas, la piel sarnosa, tal animal no goza de una buena vida
Tranquilo en el banco un viejo (un vendedor del “Granma”) sus ojos casi cerrados con un movimiento de soñador levanta el cuello de su chaqueta todavía no son las doce del día pero él hace su siesta conversando en voz alta pasan los jóvenes sin mirar siquiera a los dos Al viejo no le molesta al animal le parece demasiados pies están demasiado cerca a su pellejo se va acercando al viejo
“Go home”!, le escucho murmurar y decir “diablo” en la postura que mantiene:
“Gringo, go home! Aquí yo soy el veterano!”
En espera del huracán Noviembre de 1999
Mucho viento con poquísima lluvia toca nuevamente a Cuba En los pantanos de Matanzas surgen caminos, Guama está seca Las enormes tinajas de Camaguey están vacías vacías las reservas de los arroyos, los cactus de Oriente están sedientos
La nueva casa en construcción ligera puede resistir al viento ha resistido a menudo a las tormentas recientes ¿Qué podrá pasarle cuando a la lluvia se le sume el viento? ¿Qué, por fin, sucederá cuando a Cuba tal huracán le llegue?
Traducción del alemán al castellano: José Pablo Quevedo.
Elisabeth Hackel, (Alemania) Ayer un aspa
Antes cuando quería dormir contaba ovejitas, ahora cuento las guerras de los días pasados.
Ayer como uno dice, entregué mi voto, hice un aspa sobre el papel blanco, ahora deseo gritar cuando noto cómo negocian mi cruz, cómo mañana la venden muy cara como cruz de tumba.
Debemos desarmar su tiempo en el que bajo una bandera blanca buscan nuevos motivos para iniciar las nuevas guerras.
Los pensamientos son libres
Antes, detrás del muro, creía que sería prohibida esta canción y flotaba con ella encima de las nubes.
Libertad ya no puedo decir esta palabra ahora ya no confío en ella desde cuando se la privatiza vendiéndola poco a poco. Su nombre: demasiado abuso.
Pero su sonido es pegajoso sin vacilar se promete LOS PENSAMIENTOS SON LIBRES.
( Traducción del alemán al castellano: José Pablo Quevedo)
CUADROS DE UNA GUERRA ACTUAL JOSE PABLO QUEVEDO ( PERÚ)
El coloso a su misma estatua abrazado ( versión según un discípulo de Goya)
eres lo negro de la miasma en toda la negritud de la palabra, no el de la noche que saca los luceros o la piel en su ébano sino la del saurio genocida abrazando otro saurio que madura la pervesión en la bóveda del alquitrán y del azúfre
una hiena te odiaría por tener más insicivos que ella tu pose plástica hasta Calígula no te perdonaría, ni Nerón que con sus manos a una de sus esposas ha estrangulado ni la historia del terror hecha topografía de los bestiarios pues cualquier superlativo, sería ante tu crueldad, minimizante
va tu boca, salina humedad, donde sólo queda podredumbre va tu esputo, tu vómito, tu sonrisa en la cínica del mármol el estupor de los gabinetes más corruptos que la mismas algas la perversión que a la misma perversión la muerte ordena
tu pie no ha quebrado la yerba solamente, mató la flor, hirió la luna cortó las piernas de los niños, a la redonda de Bagdad se sabe, ella que un día fue hermosa, en las mil y una noche de una lámpara que agenció el perfume a la piel de Schahrazada, más amada de mil lunas y mil sueños donde fábulas y los cuentos brillaban
antes que una luna que se vuelve oponente dejaremos que la ebra con que sujetamos el torrente de ilusiones su huracán desate el pensamiento entrando al amanecer estará en el vigor creciente el aire irrumpe en la dimensión de la piedra en mil orillas de la tierra.
Berlín, 2007
(Saturno comiendo a sus hijos, un motivo de Goya)
fue Saturno, el de los anillos ciegos, él que lleva trofeos sobre el pecho cuando sale a circular devora planetas y sus insicivos marcan entera a la noche
cenizas de vidro los vuelca contra el viento lo verde de la noche lo hace más guerrero niebla y luna sonánbula es el ojo de su frente que indaga en los perfiles de inocentes
Saturno no sólo sale a iluminar con sus anillos sino tiene en la mano un candente hierro simple faena, rasgar cuellos, cortar miembros no hay perdón para la clemencia de la gente
parásitos cuervos hacen más negra a la noche los ojos de los degollados están vacíos el que repartió por doquier garrote a mansalva devora con la boca los cuerpos y las nalgas
no hay ojos que acuñen lo que la infamia hace ese apagar de vidas que se van hacia las fosas desdichas humanas ante colosos inclementes fieros rostros, tígritas manos, hierros sin luna
plásticos colosos que en superlativos crecen miran laureles, coronas y sus anillos afiebrados van en carro de guerra, brusquean desdichas llevan máscaras del miedo, la noche sin súplica el ciego día que va con sus muletas sordas
Berlín, 2007
Clamores de una guerra nueva (mi canto, tu canto)
en el disparo que suena la salida sospechosa se desploma el aire, ya no hay lumbre, cae lo que cae ni el insomnio de la madre ante la vela acongojada podrá retener lo que cada noche la infamia llena
tanto barro tiene la historia bajo los pies del coloso tanto miedo ha infundido que repiques son de muerte su solos brazos atenazan diez aldeas y hay estupor de gente y fuego en las montañas y estampidas y despavorido caos
de sus manotazos y de su máquina de guerra insaciable tantos pueblos lo saben, cicatrices llenan sus historias el ruido de la tormenta del norte rico siempre les llega para apoderarse de lo que hoy vitales recursos llaman
Pero aquí, al sur de Iraq, y al norte de Afganistán las voces que vienen de los desiertos, calientan el aire son granos de arena que forman y forman las montañas candentes son como los propios soplos de vida del hombres que los pies del coloso queman y su cuerpo lo desagarran.
Berlín, 2007
El coloso soñando con devorar nuevos mapas
las sirenas solamente cantan triunfos al coloso del petróleo, al coloso de la pose de la guerra en portaviones victorioso ellas ensordecen las orejas de los hombres, los hacen guerreros hoy en día -con trompetas-, la caza del Irán, ya nos anuncian
lo que se publica en Berlín, se sabe en París, y Londres muta, y hasta Israel – hoy, monopolio de fariseos -muestra ya los dientes se retrata la muerte en el daño colateral en lucesitas de coetes lo escribe el País, el New York Times, el Figaro, y la Gazeta
el pulso del coloso calienta el aire, calienta el gatillo de pistolas todas ellas, en el dedo índice, ajustadas al disparador y a sus ojos cien metros planos es la partida que barrerá un nuevo mapa pies que son pezuñas, hipo furioso, Marte de Guerra es el coloso saber que a Pinocho le crece la naríz cuando miente, es conocido sobre todo, cuando se juega con baba espesa y con promesas entre centellas y música de Holliwood, el coloso es vida y todo vigor del circo romano que sigue siendo hechizo de bellas y de tontos.
Berlín, 2007
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